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Con Santiago Álvarez en su centenario

Por: Erian Peña Pupo
Sáb, 06/04/2019 - 15:55

En su centenario, Santiago Álvarez no podía dejar de ser recordado en la 18va. Muestra Joven ICAIC. No solo su amplia documentalística, con títulos imprescindibles a la hora de cartografiar la cinematografía nacional, como Ciclón (1963), Now! (1965), Hanoi, martes 13 (1967), L. B. J. (1968), y 79 primaveras (1969); el trabajo en el Noticiero ICAIC Latinoamericano, del cual dirigió más de cuatrocientas ediciones, convertido, asegura Reynaldo González, en una “escuela formadora de talentos que en él hallaron un maestro inigualable”, sino, además, su impronta en las siguientes generaciones de realizadores –incluidas las actuales– fueron temas del panel “Fragmentos de un país. Imagen-tiempo de Santiago Álvarez”, realizado en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate.  La interrogante “¿dónde está Santiago Álvarez en la obra de los jóvenes realizadores?” motivó las múltiples intervenciones en el panel moderado por Carla Valdés y compuesto por el reconocido director, Premio Nacional de Cine, Fernando Pérez, la directora y documentalista Rebeca Chávez, el periodista Andy Muñoz Alfonso, y el documentalista Luis Alejandro Yero.  Santiago, “un documentalista honesto que formó parte de un contexto mundial con un fuerte compromiso político, nuestro Primer Premio Nacional de Periodismo José Martí”, logró “mostrar la noticia a la gente a través del recurso de la emoción. Él decía que la noticia era volátil, se acababa, pero las emociones quedaban. Llegabas al entendimiento a través de la emoción, haciendo tu propia representación de los hechos históricos. No utiliza los sonidos como un complemento de la imagen, sino como parte vital de la obra. La banda sonora va a interpretar lo que ocurre a nivel de imagen y aporta también parte de ese carácter universal que tiene su cine”, asegura Andy Muñoz, uno de los jóvenes autores del libro Santiago Álvarez un cineasta en revolución, publicado por Ediciones ICAIC en 2018 y compuesto, además, por textos de Lianet Cruz y Yobán Pelayo.  A pesar de ser más conocido por los largometrajes de ficción que realizó a partir de Clandestinos (1987), Fernando Pérez inició su carrera como documentalista y su filmografía en este género sobrepasa la docena de títulos, además de la realización de numerosas ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano. “En 1960 o 1961, en un contexto bien polarizado, ya nosotros íbamos al cine a aplaudir el Noticiero ICAIC. Entro en el ICAIC precisamente con el Noticiero donde ya estaban Daniel Díaz Torres y Rolando Díaz, con los cuales me había formado. Aquel fue un momento en mi formación como cineasta muy particular, pues había hecho unos pocos documentales, unos cinco o seis, y no me consideraba un buen documentalista. Ahí conozco a Santiago”. “Santiago Álvarez fue mi padre cinematográfico, porque no solamente me enseñó la creatividad a partir de la intuición, no de la teoría sino de la práctica. Eso me abrió las puertas y me empecé a sentir seguro que podía estar en el ICAIC. Con Santiago nunca hablé de montaje cinematográfico, de teoría, ni siquiera de película que hubiéramos visto, pero él nos dio una libertad tan grande que es lo que más le agradezco: enseñarnos a explotar la creatividad”, añade Fernando.  “Hay un compromiso estético en toda su obra. Creo que los jóvenes se identifican con el uso del lenguaje en los documentales de Santiago, como en los de Nicolasito Guillén Landrián, cómo ahí había innovación en la técnica… Aunque el de Nicolasito habla más del individuo en un momento donde se estaba priorizando la épica, cuestiones que sí encontramos en la obra de Santiago”, agrega.  Para Luis Alejandro Yero, autor de los documentales Apuntes en la orilla (2016) y Años de entrega (2017), la obra de Santiago acompaña la utopía de los años fundacionales del proceso revolucionario cubano. “Para mí, que nací en 1989, esa visión prístina cambia totalmente, pues es otra mi experiencia vivida, como es otra también la de mis padres. En Santiago hay un compromiso y una honestidad con sus ideas, por eso la energía que te llega en su obra: uno la siente y la incorpora a su sistema, aunque muchas de aquellas ideas no sean absolutas para nosotros”. “Creo que lo que tenemos que rescatar es el método de trabajo y acercamiento de Santiago. Él empezó a realizar cine, aproximadamente a los cuarenta años, pero tenía una experiencia de vida y una inquietud. A partir de ahí empieza a construir su obra artística. Para nadie hay verdades absolutas y menos en la época actual. Dónde hay una línea de continuidad: en su pensamiento, en su adhesión a principios, a una ética, una estética… Nada está aislado. Quería realizar una línea de pensamiento donde hubiera diversas experiencias como parte de un todo. Hoy los jóvenes tienen mejores formaciones que la que tuvo Santiago en su tiempo o la que tuvimos nosotros. Ahí están los Noticieros, pero es necesario rescatar su pensamiento y su manera de adentrarse en la realidad, partiendo de un compromiso con la ética y la verdad, que no quiere decir adocenamiento ideológico”, añade la cineasta Rebeca Chávez, colaboradora de Santiago como asistente de dirección, investigadora y guionista en los Noticieros ICAIC durante unos ocho años. Además de los panelistas, el debate se extendió al público presente en el Centro Cultural Fresa y chocolate, desde donde intervinieron, entre otros, Lázara Herrera, viuda de Santiago Álvarez, la realizadora Magda González Grau, el escritor y guionista Senel Paz, el actor Patricio Wood, la investigadora y redactora Miryorly García, y el investigador de temas audiovisuales Juan Antonio García.

 

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