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Cómo distribuir cine en Cuba sin perderse en el intento

Por: Erian Peña Pupo
Mar, 09/04/2019 - 09:46

Cuestiones importantes como los festivales de cine, los agentes de venta, los contratos, los distribuidores… moderados todos, de alguna manera, por el mercado, motivaron el conversatorio “Cómo distribuir cine en Cuba sin perderse en el intento”, realizado por Tania Delgado en el Centro Cultural Cinematográfico Fresca y chocolate, durante la 18va. Muestra Joven ICAIC.

Existen varias categorías de festivales, entre ellos los más importantes, los de tipo A que piden, en su gran mayoría que las películas no hayan sido estrenadas internacionalmente, entre ellos, ejemplifica Tania, los de “Berlín, Cannes, Venecia, Moscú, Tokio, Mar del Plata, Viña del Mar… Toronto y Guadalajara serían de un tipo B. Son festivales importantes a nivel mundial, con una visibilidad y un prestigio, pero todavía no llegan a la categoría principal. Por ejemplo, el de Berlín está muy abierto a Latinoamérica y hace enfasis en la tolerancia; Fresa y chocolate fue premiada ahí en 1995”.

“Tampoco todas las películas son materiales de festivales. Tienes que darte cuenta qué película tienes, qué puedes hacer… Muchos festivales exigen que las películas no hayan sido estrenadas internacionalmente, pero sí ya lo fueron, aunque no es la prioridad, que entonces no hayan sido estrenadas en el continente, Europa o Asia, por ejemplo, o en ocasiones, en el país que realiza el festival…”, añade.

“Si usted tiene un documental en las manos, hay festivales especializados en documentales; si tienes un corto también los hay; uno muy importante es Clermont-Ferrand, por ejemplo, que estuvimos viendo sus propuestas en esta Muestra. Si su película es de animación, hay muchos festivales de ese tipo en el mundo; en Asia hay muchos de estos festivales, más allá de Estados Unidos o Europa. Lo primero es ver qué tenemos y en función de eso poder definir los posibles festivales”.

Por otra parte, Tania Delgado, subraya en el conversatorio: “Hay mercados absolutamente especializados en televisión, otros son más amplios, donde entra todo el mundo, y los agentes de ventas, que son los futuros o potenciales compradores de las películas, van allí. Un comprador que se dedica, como profesión de toda la vida, a comprar películas, a los diez minutos sabe si le interesa o no determinado filme. Las películas que más se venden en el mundo son la de terror y violencia”.

“En Cuba tenemos un gran problema con nuestras obras. Las temáticas se tratan de manera muy regional, con un lenguaje bastante local, cubano, que no se entiende por un público internacional. Aunque la creación no debe estar condicionada por esas cosas, uno sí debe, al menos, conocerlas. Ustedes no hacen una película solo para un público, sino para el mundo, y eso sucede con todo, con temáticas, el lenguaje, elementos que deben tener en cuenta y que, sin embargo, tienen en cuenta aquellos potenciales compradores que se interesen en una película cubana”, puntualizó.

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