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Cambio radical en la obra de Víctor Alfonso

Por: Hilberto Nistal
Vie, 05/04/2019 - 06:35

Tras haber logrado éxitos en el campo de la animación independiente cubana, el realizador Víctor Alfonso Cedeño (Vito) prueba suerte en la «acción real». Muy conocido y reconocido por las series animadas Dany y el Club de los Berracos, Fily y Wily y Yesapín García, esta vez propone a la Décimoctava Muestra Joven el cortometraje de ficción Cositas malas (2018), en esta entrega también renuncia a la escritura del guion original, y prefiere adaptar un cuento homónimo de la autora Marvelys Marrero.

 

¿Por qué el salto de la animación a la acción real?

Porque era la vía más rápida. Cositas malas tiene quince minutos en pantalla, con varias complejidades: persecuciones, niños jugando y nadando, empujones, gallinas huyendo, cámara subjetiva, cámara semisubjetiva, cámara en mano. Si se hace con animación fluida, en Cuba, de manera independiente, nos tomaría tres años aproximadamente para culminarlo y eso no da la cuenta. Considero que los cortometrajes se deben realizar en poco tiempo desde el momento en que se recibe el presupuesto inicial. A lo sumo seis meses de realización.

La ficción siempre fue la mejor opción para este proyecto con el cual me propuse hacer cine para entretener, que está muy en falta en las realizaciones cubanas. Quería que las personas se sentaran a ver una película con personajes fuertes. Quise recrear la historia de manera no lineal, con flashbacks, acumulando pistas que le permitan al espectador construirse la trama. Todo de una manera muy rápida. Es como un golpe directo al pecho. Después, en la recuperación, pueden hacer todos los debates que quieran y todos los análisis. Pero al final sabes que viste una pequeña historia que tenía un objetivo principal: entretenerte.

 

¿Qué nuevos retos trajo consigo este cambio?

Nuevas dinámicas de trabajo, nuevas experiencias, aprender de todos en cada fase. Desde la confección de la carpeta para el pitch, hasta la masterización. Trabajé con personas muy talentosas y profesionales, en cada una de las especialidades. Esta vez no era yo solo dibujando los personajes. En la ficción se siente más la relación dinámica entre artistas y técnicos.

Me rodeé de gente con las que me siento bien y con las que pude construir un buen ambiente de trabajo, que eso es difícil porque soy un completo discapacitado social. Desde el principio tuve que «meter mucho cuento» para poder conseguir el presupuesto. Es difícil cuando uno viene de la animación. Los inversionistas no confían, no te creen capacitado. Después de tener varias series animadas y cortos, es como si no existieras, como si no hubieras hecho nada nunca. «¿Pero por qué no lo haces en animación? Se vería muy bonito en animación». Me daban deseos de responder: ¡Tienes idea de lo complicado que sería! Cuando se está en rodaje, es muy rico lo que se siente al ver que los personajes ya se mueven solos. Fui un niño con un juguete nuevo, pero un juguete muy caro, pues el cine es caro. Y los recortes de presupuesto se sienten al final, cuando se obtiene un resultado aceptable, pero que pudo quedar mejor.

 

¿Retos y placeres a la hora de trabajar con actores niños?

Los niños de hoy en día son muy inteligentes y saben mucho. Pensar que son angelitos inocentes es cosa del pasado. Entendieron bien la historia, se estudiaban sus textos y llegaron a aportar con improvisaciones. Hicieron buena química entre ellos y siempre aprovechaban el más mínimo receso para jugar. Yo la pasé muy bien con ellos. Fue un buen ejercicio. Y Coralita Veloz es una diosa. Desde que se leyó el guion se comprometió, se transformó y aportó muchísimo. Ese personaje, tan negativo, siempre fue para ella, desde la misma escritura del cuento, según me confesó luego la autora.

 

¿Piensas seguir filmando obras de «acción real»? ¿Vas a abandonar la animación?

Bueno, sigo con la animación de la serie Yesapín García y proyectos de otras series web para las redes sociales. Quiero seguir desarrollando la serie de Dany y el Club de los Berracos y tengo en plan varios spin-off de esta. Estoy trabajando en distintos proyectos de largometrajes de ficción y series, pero es difícil conseguir financiamientos, porque Cuba no está en el mapamundi. Tengo buenas historias para contar, unas de mi autoría, otras no. Ojalá todo se pueda realizar. Siempre me propongo que el público disfrute y pida más.

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